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jueves, 30 de octubre de 2025

La Dama del Cerro

 En el articulo publicado en marzo de 2019 sobre mi bisabuelo Georg Quentin, les conté que en su Alemania natal ejerció como militar desde 1895 donde ingreso con 19 años de edad y en el que sirvió en esta primera etapa por 7 años, y digo primera etapa porque luego se reincorporaría en 1914 al inicio de la Gran Guerra por otros 5 años mas.

En 1902 el Gobierno de Chile, le ofrece junto a otros camaradas de armas el cargo de Instructor del ejercito chileno en un contrato por 4 años el cual acepta, así que en mayo de ese año solicita su baja en Alemania y viaja a Santiago para asumir su nueva tarea,

Una vez en Chile y al poco de haber llagado conoce a quien sera su mujer, Irene Saelzer, hija de inmigrantes alemanes que habían llegado a Valdivia a mediados del siglo XIX.

Georg e Irene deciden contraer matrimonio en junio de 1905, por lo que Georg se ve en la necesidad de renuncia a su cargo de Instructor del Ejercito, ya que el contrato no permitía el matrimonio mientras estuviera vigente.

Dado lo anterior Georg decide emprender como comerciante y establece entre sus actividades una empresa de transportes con carretas tiradas por caballos y mulas, tal como era la usanza de esos tiempos.

Mi bisabuelo Georg Quentin en compañía de algunos de sus trabajadores en las instalaciones de uno de sus varios negocios.

Coincidentemente en esos años los papas León XIII y Pio X propusieron que, durante el año 1904 se celebrara en el mundo cristiano el quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. 

Es así como en Chile una comisión encabezada por el Arzobispo de Santiago Mariano Casanova y Casanova y el presbítero don José Alejo Infante Concha, Provisor Oficial del Arzobispado deciden proponer la colocación de una imagen de la Inmaculada Concepción de gran tamaño en lo mas alto del cerro San Cristóbal.

El sitio escogido fue donado por la Orden de la Recoleta Dominica y las Hermanas Carmelitas de santa Teresa, conocidas como Monjas Teresianas, al Arzobispado de Santiago, y correspondía a un terreno ubicado en la cumbre del cerro San Cristóbal que encierra un radio de 100 metros.

Gracias a los contactos realizados por el embajador de Chile en Francia, don Enrique Salvador Sanfuentes, se le encarga la fabricación de la imagen en a la prestigiosa Fundición Val D´Osne en Paris, quienes llevaban años fabricado numerosas piezas escultóricas que se pueden apreciar alrededor del mundo, muchas de ellas se exhiben hasta hoy en Chile en parques y lugares públicos, como por ejemplo la Diosa Temis en el acceso a la Corte de Apelaciones de Valparaíso, o la fuente de Neptuno del cerro Santa Lucia en Santiago, entre muchas otras.

El 8 de diciembre de 1904 el Arzobispo Mariano Casanova frente al pórtico de las Monjas Teresianas la primera piedra, la que posteriormente fue tomada por algunas personas y llevada hasta la cumbre del cerro.

El monumento fue embarcado en Francia y llego a Valparaíso en 42 cajones cuyo peso total llegaba a los 46.783 kilos, es decir algo mas de una tonelada por bulto en promedio, los que fueron trasladados a Santiago en grandes carretas tiradas por yuntas de bueyes.

Antes que las piezas de la monumental escultura llegaran a Santiago la empresa de transportes de mi bisabuelo Georg Quentin, fue contratada, no se si directamente por el Arzobispado o por la Compaña Holandesa de Concreto Armado a cargo de las obras,  para que una vez que los 42 cajones arribaran a la Capital, los subiesen desde los pies del cerro hasta la cumbre del San Cristóbal.

El cerro representaba  un gran desafío para llevar adelante el proyecto, pues solo existía un pequeño sendero para llegar a la cumbre. Se necesito contratar a 2 ingenieros para abrir un camino de un metro de ancho que posteriormente se tuvo que agrandar, y la construcción de dos puentes de concreto armado sobre los canales.

La imagen de 12 metros, seria soportada por una base en fierro y concreto  que era la opción mas segura la que fue construida por la Compañía Holandesa para Concreto Armado, y serian ellos los responsables de ensamblar y depositar en su pedestal la colosal figura, con las evidentes dificultades ya que incluso el agua debía subirse a la cima.

Una vez llegadas las piezas a Santiago comenzó el gran desafío de de subirlas a la cima del cerro por el camino recién construido para dicha tarea.

Imagen de la Inmaculada Concepción durante su montaje en la cumbre del Cerro San Cristóbal

Fue en ese momento en que mi bisabuelo Georg Quentin al ver el tamaño de las cajas con cada una de las piezas y dimensionar el peso de ellas,  tomo la decisión de rechazar el trabajo y deshacer el contrato ya que ponía en riesgo a sus trabajadores; a los animales (sus Mulas y Caballos); y a las carretas, al tener que subir  semejante carga por el precario camino que en esos años llevaban a la cumbre del cerro.

El trabajo entonces de llevar los 42 bultos hasta la cumbre lo realizo otra gente contratada por la Compañía Holandesa de Concreto Armado.

El haber tenido la posibilidad y el honor de haber subido a la cumbre del cerro San Cristóbal la imagen de la Inmaculada Concepción quedo en la familia solo como una curiosa anécdota.


El Santuario fue finalmente inaugurado el 26 de abril de 1908 con la presencia de miles de personas que llegaron a la cumbre a pesar de las dificultades de acceso.

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